lunes, 31 de diciembre de 2007

RIBELOT



Ya me iba a intentar dormir, os doy mi palabra, pero en ese último repaso que le hago a la información antes de cruzar la frontera de día, me crucé con la muerte de Alberto Ribelot, tuve la suerte de fotografiarlo y lo que es mejor de conversar con él varias veces, todos lo recordaran porque fue el profesor que introdujo las cofradías en los planes de estudio de derecho, yo le tenía admiración y respeto y desde aquí deseo que descanse en paz; y ahora si que sí(me despido más que Antoñete), hasta el año que viene.

4 comentarios:

el caliz de la canina dijo...

Que tengáis buena entrada de año y que lo mejor del 2007 sea lo peor del 2008.

Un fuerte abrazo de la canina caviladora ........

Anónimo dijo...

Ayer subió al cielo, junto a la Pastora Divina de nuestras almas, un magnífico profesor. Pero ante todo, un excelente creyente y mejor persona. Los que tuvimos la gran dicha de recibir sus clases magistrales siempre lo tendremos en nuestro corazón. Tengo la sensación que de nuevo, a la vuelta a clase, entraré en su despacho y él me saludará como siempre: "¿Qué novedades hay, Manolo?" Y hablaríamos de lo divino y de lo humano: del encuentro de las Familias ayer en Madrid, de la nueva encíclica del Papa, de la Misa de Nochebuena del Vaticano, de los problemas en San Esteban, de la batalla de mi hermandad por demostrar su antigüedad, de la situación del clero... y de otras tantas cosas.
En nuestra memoria quedarán grabadas a fuego su gran oratoria, su simpatía, su vastísima cultura, su bondad y calidez. Dios ha querido llevárse Consigo para que imparta lecciones de Vida en la patria celestial. De don Alberto se puede decir que todo lo hacía bien, buscando siempre que resplandeciera la verdad, muchas veces ante situaciones hipócritas que no comprendíamos.
Gracias, don Alberto, por tantos ratos de charla en su despacho, por su interés, por el artículo que tan amablemente -como siempre actuaba- me escribió para el boletín. Gracias por esa visita juntos al Señor de Sevilla hace poco más de un mes. Vd. no sabía que allí, sentados en el último banco de la basílica, yo le pedía al Gran Poder de Dios por su salud, para que se recuperase pronto y así pudiéramos seguir teniéndole a nuestro lado; de algún modo sé que fui egoísta, pero espero que el Señor lo comprenda. Gracias por el bien que me ha hecho, por el bien que ha hecho a todos sus alumnos, por todo lo que he aprendido del Derecho, la Iglesia, las Cofradías... y de la vida. Mi felicitación navideña quizás llegó tarde, o no pudo leerla. Pero ya no hacen falta felicitaciones, pues al Niño Dios hoy lo contempla Vd. cara a cara en el cielo. D.E.P.

Pepe Luis dijo...

Era la última noche del año y mientras en casa se ultimaban los detalles de la cena de nochevieja y yo releía el periódico cuando un vuelco me dio en el pecho al ver la pequeña esquela, me fui corriendo al ordenador para confirmar que era otro Alberto, otro Ribelot, otro Cortés al que habían nombrado en el tramo de la Canina pero las noticias corren ráudas y más cuando son malas, y aquella noche me quedó el recuerdo de aquellas clases de aquel año que después de Navidad le toco salir de sobresaliente de otro Alberto, Bernardez Cantón, en nuestras clases de "Religión" como las llamabamos en las cafeterías de la calle San Fernando...
La otra mañana, por motivos laborales pase por la calle San Fernando, por la que ya no pasan cigarreras y cada día menos estudiantes con carpetas bajo el brazo, y me acordé de usted Profesor, me emocioné leyendo la nota necrológica de Arantxa y compre su último libro, siento que no pueda dedicarmelo como me dedicó su tesina de San Telmo...

Triana-Bel dijo...

Cuando uno es tan grande la gente lo sigue recordando, hoy busqué fotos de mi primo-amigo-testigo-cuidador, etc...Alberto Ribelot y he llegado a este lugar.

Se fué con la rapidez de los santos y de los héroes pero qué presente está en mi casa y en mi corazón.

Gracias!.