miércoles, 15 de abril de 2015

EL CRISTO DE MI INFANCIA

A Rocío la madrugada de Sevilla no te bajaste de mi memoria... Y allí estaba el Señor; cruzando la frontera imaginaria q separaba Sevilla de Triana, el barrio del Arenal. Cruzaba un Postigo en el que las luces púrpura de la amanecida habían acabado, y un gris ceniza coloreaba el día de la Pasiòn de Cristo. De mi Cristo de la niñez esa que siempre veía de día, era el día en el que mi Padre volvía a acordarse de la calle San Juan, y de los corrales en los que lo mismo cuidaba vacas, que hacia ladrillos. Apareciò Calamar al lado del Señor, un caballo en el que algo de la familia también había. Eran años de pan con chocolate y de cuando los clicks aún no habían empezado a llamarse playmobil. Era un Cristo que me traía recuerdos con mucha distancia en el tiempo, y allí estaba girando poco a poco hacia Arfe. Recordé a muchos conocidos que visten esa túnica, Pedro y su magna maleta, Fernando y su amistad, mi prima y su marido,..., y tu Rocío; no quería ni imaginar tu estaciòn de penitencia, yo veía la idílica imagen de tu paso, el Postigo y toda la Catedral detrás y mientras tu seguirías acordandote del q faltaba esta Madrugá. Instintivamente y en silencio recé un Padre nuestro a mi Cristo de la infancia, al Señor que me sostuvo más de una vez y del q no me olvido nunca, sólo espero que te de Esperanza para seguir y poco a poco tu túnica sienta tu sonrisa más q tus lágrimas. El Cirineo entrò en Arfe y tu ,Señor te perdiste de mi vista. Cuida de los que me quieren y de los que no...,también.

ACUEDUCTO

Metáfora perfecta de la vida. Luces y sombras que escapan. Luces y sombras sobre nosotros, sobre nuestra existencia. Felicidad efímera de...