domingo, 16 de septiembre de 2018

LA LUZ DEL CERRO

Ya está la noche convertida en madrugada y aún huele a tierra mojada por Sevilla Este. Hace ya casi dos horas que volvimos de mi barrio, del Cerro del Aguila, donde el gozo no fue completo.
Familia alrededor y balcón repleto de mantones para la vecina más ilustre del barrio, pero la lluvia dejó el sueño a la mitad. No vimos esa luz que desprende tu mirada. En estos tiempos en los que la fe es tan necesaria, nos quedamos sin tu cara por las calles.
La cara de la Virgen de mi infancia. Recuerdos de un día de comunión a tus plantas cuando aún no había llegado tu hijo al barrio. Recuerdos del día que llegó tu Hijo, que llovía como hoy ha llovido. Recuerdos de unos niños que tocaban la corneta con tu nombre por bandera y la partida temprana de tu banda nos permitió tocar detrás de Ti, cuando aún tu Hermandad no era el gran redil que es ahora.
Hoy he vuelto al Cerro para verte y para estar con mi familia y me voy feliz porque aunque no te he podido ver desde el balcón de mis padres, una vez más me he quedado prendado de la luz que desprende tu mirada.

domingo, 9 de septiembre de 2018

UN DIA DESPUÉS DE VERTE, ROCÍO

Algo después de la hora de ayer , Rocío me siento a escribirte. Anoche llegué repleto de ti, ayer llegamos a Sevilla con la sensación de haberte sentido en la piel.
Íbamos con  Pedro que llevaba cuarenta años sin verte en la calle, no quise ni imaginar lo que sería tanto tiempo sin verte, Rocío. Santiago, ese amigo casi hermano, siempre lleva aquella vieja medalla que un compañero le dió mientras acumulaban sabañones en forma de mili en Toledo. Pedro traía su mujer y sus hijas que venían a ver a conciencia tu vuelo Paloma. Mi Lola venía, por fin a verte en la calle, la primera vez que íbamos juntos, quería contarte que desde que me la mandaste la vida encaja. Y allí llegaste en ese tono desmedido de amor que te acompaña, quien no te veía la cara te la buscaba y el que te la veía no necesitaba más que esa mirada etérea que protege, quiere y demanda. Pasaste cerca, muy cerca, tan cerca que sentí el torrente de amor que te rodea en forma de sudor y cariño. Volaste hermosa y decidida. Cuando llegué a casa el cansancio me pudo, tanto que me dormí mezclando letras sin sentido. Quería transmitir el nervioso sentimiento de notar en la cara el aire que desprende tu movimiento. Nos volvimos felices, hasta Sevilla poco hablábamos de lo sentido,¿ para que? tu gracia nos había llenado. Hoy volvemos de una boda y aún tengo tu mirada en el pensamiento. Gracias Rocío...por tanto.

domingo, 29 de julio de 2018

ASTORGA, XXII CATEDRALES


El hombre que coleccionaba catedrales, ya van 22. Aunque estoy seguro que si me paro a mirar en mis discos duros, donde se juntan historias y viajes en fotos, seguro que encuentro más de esas 22.
Y llegué hasta Astorga, y en esta ciudad leonesa me he decidido a escribir sobre  catedrales porque, es algo que siempre he querido hacer, me dejan sin palabras esas obras eternas y etereas que hacen descansar la devoción a Dios sobre pilares. Para colmo Astorga tiene para mi el sentido del renacer y me explico. Estuve en el Bierzo justo cuando la vida iba y venía, el año 2006, en una de las excursiones acudimos a la cercana comarca de la Maragatería donde se asienta Astorga. Esas fotos se fueron con un disco duro que se quemó en el año 2009.
Con lo que era necesario renovar esta foto y esta visita. En el XVIII  se construye esta catedral que por ende está encuadrada en el barroco leonés  más profundo.
Llegar a este punto y ver las fotos realizadas y tratar de buscar información sobre cada obra vista por el mero hecho de aprender se convierte en un entretenimiento friki, pero me encanta. Quizás por eso hay quien me nombra como, el hombre que coleccionaba catedrales.

jueves, 14 de junio de 2018

El día que colgué la cámara...


Coria se preparaba para los toros de San Juan. En el Convento Madre de Dios, olía a anis y a almendra en el torno del Cenobio.
- Ave María Purísima.
- Madre queremos visitar el Claustro.
Lola me dijo en voz baja, "no se puede fotografiar". Guardé la cámara para evitar malas tentaciones. Nos abrió una monja septuagenaria, con esa sonrisa de la bondad propia que dan las clausuras. Supongo que como en todos los colectivos con la edad los defectos y las bondades se aumentan.
Poco a poco la hermana Carmen fue desgranando las bondades de aquel Claustro que se comenzó a realizar en el siglo XIII, con un pavimento mudejar hecho de piedras y argamasa, construyendo formas que representaban figuras del cristianismo.
Aquellos arcos irregulares y su voz pausada, nos condujeron a Lola y a mi en una llamativa experiencia. Si pasan por Coria, no se pierdan la visita, ni las perrunillas, aunque no esté permitido usar la cámara.

domingo, 20 de mayo de 2018

La Gandinga de Triana

El sol apretaba, aunque al cruzar la esquina el frescor de la Marisma Madre rivalizaba con el picor del Astro Rey. La Carreta con "la Chiquitita" recién restaurada ya se volvía desde la puerta para buscar la marisma hacía la que ya hace 25 años un santo miró a los rocieros.
Las caras morenas, el polvo en el pelo, sombreros al aire, y esa parte final de los peregrinos de Triana subieron la rampa que lleva hasta Ella. "Aquí estamos otra vez, para decirte que te queremos otra vez..." Como una carreta imaginaria que llegara a sus plantas. Instante de voces que se te clavan en los recuerdos. Caras que se repiten. Algunas faltan pero vienen sus medallas. Gestos compungidos de recuerdo al que no está. Ya no se ve el Simpecado. Seguimos andando que nos siguen las carretas. La megafonía nos acelera. Triana siempre Triana...

domingo, 6 de mayo de 2018

Los bares que perdimos

 

A mí no me va eso del nirvana o los jardines con minas tocando la flauta. A los dos días ya te querés cortar las pelotas. Al Cielo le pondría canchitas y un par de bares, porque en el bar estás en tu casa y a la vez estás balconeando la calle.

Roberto Fontanarrosa 



Caemos en la cuenta que maduramos mientras van faltando personas y cerrando bares a nuestro alrededor. Así ha caído otro. El uno en San Román. Puerta de saetas, loros y cervezas mirando pasar la vida. Cuadros  antiguos, de cuando el toreo era el futbol de ahora y los CR7 vestían de luces.
Manolo Caracol y el Real Betis Balompie presidiendo una vitrina impenitente y un menudo que rivalizaba con la carne con tomate en receta estrella.
Dentro un cuadro recordaba los caminos de Triana, cuando al Rocío no iban todo terrenos.
Se van los bares de mis recuerdos, pero no mis recuerdos de los bares.






jueves, 22 de marzo de 2018

CUANDO EL CAUTIVO ANDUVO ENTRE NOSOTROS


A mi Hermano Edu

Hoy vengo sin foto que ofrecer,la foto que acompaña este texto es del Vía Crucis, porque la foto se ha quedado impresa en ese rincón en el que dentro de ti, se queda todo aquello que nunca olvidarás. Y es que hoy Jesús Cautivo ha bajado al suelo del Tiro de Línea antes de subirse al paso en el que si Él quiere lo veremos el Lunes Santo.
Ahora que la noche se ha convertido en Madrugada y pronto ya habremos gastado la primera hora del jueves, no puedo parar de pensar en lo que he visto esta noche.
Se inició rodeado de personas conocidas, de hermanos, para lo bueno y para lo malo. Para un rato de charla en la puerta mientras se vestía el Señor.
Cofradías, el tiempo, el que falta este año, los que recogen unos tirantes como regalo de su onomástica pasada...Hasta que se abren las puertas. Oscuridad controlada. Cirios rojos de pasillo. Un pintor Murillesco que observa con ojos de querer quedarse todas las luces. Dos pregoneros de distinto corte, un con cirio otro pendiente de los que van a llevarlo. No me alcanza la vista, pero lo veo salir, en brazos de sus hijos. Se inician los sollozos. Alguien lee textos que se pierden en tu mirada Señor. De pie entre tus hijos que te piden, te rezan..., con esos ojos que imploran ayuda, mientras, todos te la pedimos a ti Señor. Mis letras no igualan el momento. La luz anaranjada de los cirios te dan un halo de místico poder que sólo se rompe por las lágrimas que brotan. José Manuel te coge por delante para avanzar el trecho que llega hasta su Madre, este año su Padre lo ha visto desde el cielo cargar con su Cristo. Lloramos todos los que presenciámos la escena, nada duele tanto como una ausencia, aunque el Señor te aporta la Paz que el dolor de la vida precipita sobre nuestras almas. “Ayudame Señor” esa frase se me clava en el pecho como una daga voladora. Un Señor se dirige al Cautivo, entre lágrimas. Suena el coro con esas letras que ya vamos relacionando con esos momentos en los que la emoción nos inunda. Sube el Señor poco a poco, hasta estar asentado en su paso. Nos vamos retirando tras unas oraciones. La noche está fría. Los ojos llorosos. Que mal ratito más bueno con nuestros hermanos, gracias Señor, mil gracias.

LA LUZ DEL CERRO

Ya está la noche convertida en madrugada y aún huele a tierra mojada por Sevilla Este. Hace ya casi dos horas que volvimos de mi barrio, d...