jueves, 14 de junio de 2018

El día que colgué la cámara...


Coria se preparaba para los toros de San Juan. En el Convento Madre de Dios, olía a anis y a almendra en el torno del Cenobio.
- Ave María Purísima.
- Madre queremos visitar el Claustro.
Lola me dijo en voz baja, "no se puede fotografiar". Guardé la cámara para evitar malas tentaciones. Nos abrió una monja septuagenaria, con esa sonrisa de la bondad propia que dan las clausuras. Supongo que como en todos los colectivos con la edad los defectos y las bondades se aumentan.
Poco a poco la hermana Carmen fue desgranando las bondades de aquel Claustro que se comenzó a realizar en el siglo XIII, con un pavimento mudejar hecho de piedras y argamasa, construyendo formas que representaban figuras del cristianismo.
Aquellos arcos irregulares y su voz pausada, nos condujeron a Lola y a mi en una llamativa experiencia. Si pasan por Coria, no se pierdan la visita, ni las perrunillas, aunque no esté permitido usar la cámara.

domingo, 20 de mayo de 2018

La Gandinga de Triana

El sol apretaba, aunque al cruzar la esquina el frescor de la Marisma Madre rivalizaba con el picor del Astro Rey. La Carreta con "la Chiquitita" recién restaurada ya se volvía desde la puerta para buscar la marisma hacía la que ya hace 25 años un santo miró a los rocieros.
Las caras morenas, el polvo en el pelo, sombreros al aire, y esa parte final de los peregrinos de Triana subieron la rampa que lleva hasta Ella. "Aquí estamos otra vez, para decirte que te queremos otra vez..." Como una carreta imaginaria que llegara a sus plantas. Instante de voces que se te clavan en los recuerdos. Caras que se repiten. Algunas faltan pero vienen sus medallas. Gestos compungidos de recuerdo al que no está. Ya no se ve el Simpecado. Seguimos andando que nos siguen las carretas. La megafonía nos acelera. Triana siempre Triana...

domingo, 6 de mayo de 2018

Los bares que perdimos

 

A mí no me va eso del nirvana o los jardines con minas tocando la flauta. A los dos días ya te querés cortar las pelotas. Al Cielo le pondría canchitas y un par de bares, porque en el bar estás en tu casa y a la vez estás balconeando la calle.

Roberto Fontanarrosa 



Caemos en la cuenta que maduramos mientras van faltando personas y cerrando bares a nuestro alrededor. Así ha caído otro. El uno en San Román. Puerta de saetas, loros y cervezas mirando pasar la vida. Cuadros  antiguos, de cuando el toreo era el futbol de ahora y los CR7 vestían de luces.
Manolo Caracol y el Real Betis Balompie presidiendo una vitrina impenitente y un menudo que rivalizaba con la carne con tomate en receta estrella.
Dentro un cuadro recordaba los caminos de Triana, cuando al Rocío no iban todo terrenos.
Se van los bares de mis recuerdos, pero no mis recuerdos de los bares.






jueves, 22 de marzo de 2018

CUANDO EL CAUTIVO ANDUVO ENTRE NOSOTROS


A mi Hermano Edu

Hoy vengo sin foto que ofrecer,la foto que acompaña este texto es del Vía Crucis, porque la foto se ha quedado impresa en ese rincón en el que dentro de ti, se queda todo aquello que nunca olvidarás. Y es que hoy Jesús Cautivo ha bajado al suelo del Tiro de Línea antes de subirse al paso en el que si Él quiere lo veremos el Lunes Santo.
Ahora que la noche se ha convertido en Madrugada y pronto ya habremos gastado la primera hora del jueves, no puedo parar de pensar en lo que he visto esta noche.
Se inició rodeado de personas conocidas, de hermanos, para lo bueno y para lo malo. Para un rato de charla en la puerta mientras se vestía el Señor.
Cofradías, el tiempo, el que falta este año, los que recogen unos tirantes como regalo de su onomástica pasada...Hasta que se abren las puertas. Oscuridad controlada. Cirios rojos de pasillo. Un pintor Murillesco que observa con ojos de querer quedarse todas las luces. Dos pregoneros de distinto corte, un con cirio otro pendiente de los que van a llevarlo. No me alcanza la vista, pero lo veo salir, en brazos de sus hijos. Se inician los sollozos. Alguien lee textos que se pierden en tu mirada Señor. De pie entre tus hijos que te piden, te rezan..., con esos ojos que imploran ayuda, mientras, todos te la pedimos a ti Señor. Mis letras no igualan el momento. La luz anaranjada de los cirios te dan un halo de místico poder que sólo se rompe por las lágrimas que brotan. José Manuel te coge por delante para avanzar el trecho que llega hasta su Madre, este año su Padre lo ha visto desde el cielo cargar con su Cristo. Lloramos todos los que presenciámos la escena, nada duele tanto como una ausencia, aunque el Señor te aporta la Paz que el dolor de la vida precipita sobre nuestras almas. “Ayudame Señor” esa frase se me clava en el pecho como una daga voladora. Un Señor se dirige al Cautivo, entre lágrimas. Suena el coro con esas letras que ya vamos relacionando con esos momentos en los que la emoción nos inunda. Sube el Señor poco a poco, hasta estar asentado en su paso. Nos vamos retirando tras unas oraciones. La noche está fría. Los ojos llorosos. Que mal ratito más bueno con nuestros hermanos, gracias Señor, mil gracias.

viernes, 5 de enero de 2018

La luz de un caramelo


No llevaba mi cámara. Ningún medio necesitaba de mi trabajo y quise ejercer de tito Antonio. Así me crucé con mi Rey Baltasar. Porque tu has sido siempre mi Rey y desde que se te nota en la mirada, esa Esperanza color verde, como el color de los sueños, aún más.
Pasaste cerca, muy cerca y justo cuando llegabas a mi altura uno de los caramelos que tiraste voló y lo cogí al vuelo. Ahora querido Baltasar verte allí subido tirando tus caramelos al aire grisáceo de Sevilla insufló en mi alma esa ilusión tan necesaria para vivir el día a día.
La hora que es debes de estar viendo a los niños del Macarena. Que sepas querido Rey que desde hoy soy un poco más de Baltasar y que nunca nos falte la luz y la ilusión de tus caramelos.

martes, 5 de diciembre de 2017

ACUEDUCTO


Metáfora perfecta de la vida. Luces y sombras que escapan. Luces y sombras sobre nosotros, sobre nuestra existencia. Felicidad efímera de un viaje de invierno, porque como dijo algún sabio todo lo bueno se acaba, y se quedó tan ancho. Luces de otoño invernal colándose entre piedras milenarias. Ya no soportan agua pero si la historia de una ciudad atada a sus arcos.Para los menos profundos irás siempre atado a una lata de fabada.

domingo, 26 de noviembre de 2017

La llave de Serrano

Así estaba Manuel, hermosísima. Con esa mirada dulce de la que entrega su vida al Hijo roto. Así la vi el sábado gracias a Óscar, ese serranito que suplió tu vejez y es alma máter de la Capilla que tanto anduviste arriba y abajo.
Te pasa como a mí que la ves guapa hasta en chándal, y es que nuestra Madre de ojos de miel cuando te mira ya tu cingulo no tendrá otro color que el blanco.
Hoy te escribo Serrano desde Segovia, allí donde mi ángel Lola y yo hemos venido a descansar del día a día.
A esta hora ya debe de estar la capilla a oscuras y nuestra Madre aún en el altar en el que hoy ha recibido en ese pequeño crucero que tenemos donde el Mal-Baratillo.
Te echamos de menos Serrano. Faltas en el día a día en la puerta de la Capilla mientras nuestra limpiadora se afanaba el otro día en terminar ambos nos emocionamos al recordarte. Que tristes son las ausencias. Cada vez que alguien de nuestro día a día se va para siempre es como si agotáramos ese taco de sueños con él que vivimos.
Me queda el consuelo de que seguro que en algún momento has bajado a verla y si no Ella lleva tu llave para recordarte que debes cerrar esa capilla, la de los baratilleros que se fueron a dormir para siempre en los ojos dulces de la Morena de la calle Adriano.

El día que colgué la cámara...

Coria se preparaba para los toros de San Juan. En el Convento Madre de Dios, olía a anis y a almendra en el torno del Cenobio. - Ave Mar...