domingo, 1 de junio de 2008

EXALTADOR


Las tinieblas iban resquebrajando la luz del día cuando comenzaste a hablar a esa pequeña Virgen que da fe y esperanza a los que a diario cruzamos el Arco, cuando te vi comenzar a hablar tenía en la memoria las pinceladas que tu voz me mandó por medio del teléfono mientras una señora me miraba extrañada mientras me veía emocionarme ante los versos que me contabas en la puerta del mercadona, en la plaza del Cabildo tenías muchos allegados que permanecieron oyéndote hasta que acabaste eso que tan bien haces, contar historias, tres cartas redactadas de sueños y recuerdos con un epílogo en forma de mensaje de móvil que le dio el calibre de mítica a tu exaltación, aun resonaban en mi memoria tus palabras, la sonrisa de tu hijo cuando me descubrió agachado detrás de su silla y por supuesto las lágrimas emocionadas de tu padre cuando todo acabó, mi amigo Oscar acababa una exaltación a la virgen de las vírgenes en el mismo corazón del barrio que se llevó mi corazón y mientras volvía de madrugada a casa sonreía, sonreía de satisfacción por tener amigos capaces de emocionar al mundo con sus palabras.

1 comentario:

Glauca dijo...

Esta mañana me comentaron que su texto era genial con momentos brillantes.

Solo conozco de el sus articulos, de los cuales uno en concreto publicado en el periodico de las tres letras, me encantó, casí le pudo al de mi articulista de cabecera... Ignacio Camacho.

ACUEDUCTO

Metáfora perfecta de la vida. Luces y sombras que escapan. Luces y sombras sobre nosotros, sobre nuestra existencia. Felicidad efímera de...