martes, 8 de julio de 2008

INFANCIA


No había sombras, todo era alegría, descubrimiento, la mía fue de pan con chocolate tras película épica de sábado por la tarde, de jugar al fútbol en la calle y de vivir la Semana Santa en la distancia, cada vez se ha ido adelantando en su inicio y acortando en su duración, esa etapa de inocencia en la que nací errático y somnoliento, mientras aspiraba a ser otro que nunca fui, gracias a Dios.

1 comentario:

macarenodetriana dijo...

¿Seré yo uno de los nazarenos que sale en la foto...?