miércoles, 23 de enero de 2008

NO SIN MI CAPI


Dios me dio una talla 60, de cabeza, fue cuando comprendí, que mi destino era ser penitente; sino quería que la túnica me costara 10 euros menos que el cartón.
A pesar de ello, busqué patrocinadores y conseguí hacerme un capirote, era como David Meca pero en cartón.
Ese año me lo llevé a la playa, las bolsas de las freidurías conileñas eran muy endebles y Capi(que así se llamaba mi capirote) servía para que su dueño transportara kilos y kilos de adobo (la calle en que nos vimos, diría Armando Manzanero), puntillitas y pedacitos, se encontraba en su salsa, y allí se quedó colocao, transportando pescaito frito, pasa sus días, yo lo visito de vez en cuando (antes hubiera dicho a menudo pero es una expresión que trae malos recuerdos para una persona a régimen), lo visito sobre todo en agosto, la última vez me preguntó si conocía a un tal k-pirote, le dije que no, su interés era por un pliego de cartón de su familia que se fue al País Vasco, y allí lo dejé pegadito al Atlantico, que envidia.
Otro día os contaré la historia de mi túnica que tras perder 25 kilos(Bogar, clínica nes, calle Zaragoza) la doné a Circenses sin fronteras para que ningún payaso actúe a la intemperie.

5 comentarios:

el aguaó dijo...

Genial entrada. Ironía y sarcasmo por los cuatro costaos. Me he reído mucho amigo.

cerreño de san esteban dijo...

Pues si tu capi era grande, dios no quiera que algún año te lo den más chico que tu cabeza. Porque cuando sólo acabas de salir, no ha pasao todavía ni media hora cuando te empieza a doler todo y sobre todo las sienes........... no te digo na!. hablo por experiencia. Que madrugá mas malitaaa!.

Sevillania dijo...

Genial,me parece genial esa entrada,lo que me jode es que no me avisaras para invitarte a comer, ya que la cintita blanca para sujetar el capirote no te la regalo ni de coña. (cuantos kilometros de cinta Dios mio)

macarenodetriana dijo...

Desde luego cada día nos sorprendes con algo mas genial mi querido amigo.

Glauca Maria dijo...

Que fina ironía.

Me encanta que me hagas reir.

Un abrazo.