domingo, 27 de abril de 2008

UN DOMINGO DE PASCUA



Se levantó un domingo esplendido, pleno de sol, que apuntaba a un verano adelantado; el Señor se adentró en su plaza de manera atípica, rodeado de sol, de un sol limpio y transparente que dejaba ver sus heridas nítidas, las que le infligiera Juan de Mesa y las propias de el tiempo, lo miré atónito, tanto es así que no pude aprovechar su cercanía a la primera para fotografiarlo, era el Señor, de día, que iba yo a decirle que no le hallan dicho ya, que le iba yo a contar que no sepa el de mi, cuando me fui adentrando en la calle Cardenal Spinola, un rostro desconocido se acercó a mi me dio la mano y me dijo “Soy al Aguaó”, ahí es nada, el compañero de las soledades retratadas en rincones bloggeros de muchos de nosotros, también había salido de su retiro para ver a su Señor, frente a la puerta vi como daba la vuelta para entrar en el templo, observé esa cuña de madera que tiene por talón, desgastado de amor, el calor era infernal al sol, pero allí estábamos todos para verte, en esa salida atípica que nos ha llenado el corazón a tantos.

2 comentarios:

Pepe Luis dijo...

Domingo de corazón repartido, entre San Lorenzo y Santa Ana, pues estuvimos siempre a la vera del Señor, más nuestra memoria a cada momento nos recordaba que por Triana iría de vuelta a su capilla el Milagroso Simpecao.
Era domingo de Pascua Florida, y allí venía Él, resucitado, con la luz de la mañana plena, su cruz, nuestra cruz, sobre los hombros y su túnica morada para recordarnos siempre nuestra vida.
Detrás, vestida de sol y pureza, venía Ella, esa devoción que descubrimos al acercarnos a Él.
Junto al Santo Poder, el Gran Dolor y Mayor Traspaso, ayer no cogimos al Simpecado trianero, pero si la llevamos a Ella, que al fin y al cabo es la misma, nuestra Virgen, Dulce y pequeña como la llamara Ernesto Juliá, de la cual somos su nazareno, uno de tantos nazarenos de ruan que formarmos el trigal que escolta a nuestra amapola doliente en la Madrugada y a la que en sus manos nos ponemos cada día, pues nunca se puede llegar mejor al Señor que por María.
Ayer, llenando corazones y consolando a los afligidos el Poder y el Imperio en las Manos de quien todo lo puede y detrás, como siempre, la dulzura reluciente de quien sin querer hacerse notar, dejando siempre el protagonismo a quien de verdad ha de tenerlo, venía traspasando aquellos mismos corazones.

el aguaó dijo...

No te puedes imaginar la alegría que me dio verte amigo. No lo dudé en un instante. Breve pero intenso.

Hoy he comprobado que tus imágenes. una vez más y como siempre, son impresionantes. Y además, se complementan con unos textos bellísimos.

Un fuerte abrazo amigo.

ACUEDUCTO

Metáfora perfecta de la vida. Luces y sombras que escapan. Luces y sombras sobre nosotros, sobre nuestra existencia. Felicidad efímera de...