miércoles, 23 de abril de 2008

QUE SE CUELGUEN LOS BALCONES....


Balcones repletos de palmas para vosotros, calles de romero para que nunca tengáis que oler a derrota, caminos y caminos que alfombren vuestra vida de hermandad y buenos momentos, este canónigo ya incluye a todos los visitantes de este blog, anónimos y conocidos, escribáis o sólo leáis, entre las personas que me importan, así que si al final me cruzo con la Blanca Paloma también le pediré por vosotros; y si me veis por supuesto presentaros, de casualidad conocí a lacava, porque en cuaresma le estaba contando una historia que había leído en mi blog, por eso a todos si me veis en algún camino decidme quien sois, los que me recodéis claro, salvo cuando Triana el jueves después de pentecostés empiece a entrar en su iglesia, ahí sólo sirvo para emocionarme y llorar.
Por supuesto que quiero Glauca, gracias.

5 comentarios:

Glauca dijo...

Nunca he ido al Rocio, pero tu me acercas mil y una sensaciones...

PD. Ok.

Lacava dijo...

Bonito encuentro aquel, querido Canónigo.
Que tengas un feliz camino, y que la Blanca Paloma pose su Gracia sobre tí y los tuyos.

EL ANGEL DE FILIPPA dijo...

SI PARA MI, MI VIRGEN DE LA ESPERANZA MACARENA ES LO MAS SAGRADO Y ME HA CONCEDIDO EL TRABAJO Y EL AMOR QUE TENGO ACTUALMENTE, PÍDELE A TU CHIQUITITA CON TODA LA DEVOCION QUE LE TIENES, ESE AMOR TAN ESPECIAL QUE TU TE MERECES. NO TE CANSES NUNCA DE PEDIRLE, PERO HAZLO. UN BESO PARA EL TIO MAS GENIAL QUE CONOZCO.

Moe de Triana dijo...

Vaya dos mendas lerendas
¿sabeis lo que han prometío?
pues que pal año que viene sin falta
se van con Triana al Rocio...

Un saludasso mú grande canónigo.

P.D:Te enlazo en mi bló miarma.

Pepe Luis dijo...

Triana vuelve a Triana y se entrega a su barrio y a su gente, aún hoy en la calle Castilla se respira ese aire de fiesta familiar que no ha cambiado pese a que la piqueta y la especulación nos impidan volver al barrio en el que un día vimos la primera luz.
Cuando llegas al Patrocinio el jueves de vuelta, es como si la película de los días pasados te la pasaran como una película muda del tipo de Currito de la Cruz de Pérez Lugin.
En ellas recuerdas mil y una aventuras, de como sacar a un coche de caballos en medio de la oscuridad de la noche en la Marisma Gallega porque no encontraba la Hermandad de Sanlucar o como intentar meterse con un utilitario por la Raya de los Vazquez, autentica locura para quien no conozca esos caminos, para acercarnos a la pará de Palacio.
Recuerdos que se te amontonan en la mente, como aquel precepto de que se deben comer papas aliñás en Castilleja en cierto bar de la calle Real, de cuyo nombre y tabernero no quiero acordarme, que creo que estaba haciendo aquel día no su agosto, sino un semestre entero, o como si es muy recomendable comer cabrillas en Villamanrique mientras se presenta las Hermandades ante la primera.
Recuerdos de descubrir Hermandades en paradas recónditas o el redescubrir de nuevo a Triana, día a día.
Mil historias, que como mil lirios salpican la carreta, vuelven a tu mente cunado la carreta ya ha llegado a la O, y se reza la Salve, en ese momento recuerdas la Salve en Villamanrique en el Palacio que este año más de que de los Infantes será de los Ausentes o la Trova de aquella señora manriqueña despidiendo a Triana que ya se encaminaba para buscar la salida de la antigua Mures.
En esto ya ha llegado la carreta a la esquina de Casa Cuesta, vulgo Casa Ruiz para los trianeros de siempre, y te acuerdas de esa parada de Gines en Lopaz o de la ermita del Rocío de Gelo, y te surgen esas duda de siempre de porque siempre está cerrada o por que es completamente imposible llegar a la parada de Granada en Coria.
Ya está la carreta en el Altozano y suenan sevillanas, los cohetes se clavan en el cielo de Triana, como se te clavan los recuerdos vividos,en la parada de Pozo Maquina en el camino de vuelta, En San Jacinto, tras la Estrella, se gira la carreta para despedir a las carretas y en ese momento recuerdas esa hilera de carretas que se perdían en el horizonte cuando cruzaron el Quema. Y ya sólo queda el momento del Adios en Evangelista, lágrimas, voces rotas y rezos, sevillanas que suenan como saetas un sabado santo en San Lorenzo mientras se quita el simpecado y el momento que se espera, tras la última salve, cuando el Simpecado vuelve a su altar, tras recibir los besos de su gente, recordaras aquel Viva, del estilo de Carlos Astolfi, que aun se nos estremece en el alma...
Cuando todo acaba, sólo nos quedaran ya los recuerdos, la medalla volverá a ser nuestro consuelo pero nuetra vida quedará marcada para siempre por los surcos que dejaron los momentos vividos junto a Triana.

ACUEDUCTO

Metáfora perfecta de la vida. Luces y sombras que escapan. Luces y sombras sobre nosotros, sobre nuestra existencia. Felicidad efímera de...