viernes, 15 de febrero de 2008

FICCIÓN PASIONAL


Sintió el raspar del látigo sobre su espalda, sólo era una prueba, la siguiente vez la carne saltó de su cuerpo impulsada por aquella máquina diabólica que era aquel látigo, hacía frío por Triana, la proximidad del Río le hizo temblar, no tenía miedo sabía que ese era su fin y las escrituras tenían que cumplirse, la música aminoraba su dolor y la compañía de capirotes a su alrededor le hacía sobrellevar aquel dolor tan inmenso que sentía en todo su cuerpo, la noche fue cayendo y entre incienso y marchas poco a poco se fue abstrayendo de aquel suplicio, casí absorto en sus pensamientos sintió que la vida se le iba a trazos de tambor y bocanadas de incienso que se llevó para si a la otra vida, otra vez cruzando el río, mientras el relente traía a su cuerpo otro tipo de estremecimiento.

4 comentarios:

fran dijo...

...bien Pepe bien... hijo mio, si magnificamente "disparas"... magnificamente escribes... reondito...

Sevillania dijo...

Pedazo de foto,yo con esta cofradia tengo un algo muy especial y despues de que mi tio la sacara como capataz durante casi toda su vida yo fui su costalero durante mas de 15 años.
Me engancha esta hermandad.Victoria, la mas bonita de sevilla.

el aguaó dijo...

Sobran las palabras.

GENIAL.

Texto e imagen.

Un abrazo.

Glauca Maria dijo...

No tengo sueño, llevo un rato mirando la foto y he podido sentir todo lo que describes en tu texto.

Admiro a aquel que es capaz de sentir el instante y captarlo.

Un abrazo.