sábado, 29 de marzo de 2008

CELADOR DE MONUMENTO


-¿Papá por que damos este rodeo para llegar a casa?.
_Aunque no debería hablarte yendo de nazareno, te lo diré. Ves aquel paso de allí, es la Macarena, sabes que hasta el año pasado yo era celador de monumento de nuestra cruz de guia y durante varios años, cada madrugada, la observaba radiante, hermosa, con esa sonrisa enigmática que hechizaba hasta al más ateo, este año, hijo mio, deje de ser celador; y aun le debo dos ave marías, un beso y varias lágrimas, para decirle que la echo de menos.
-Pues date prisa papá, que como se meta en aquella calle, no vamos a poder verla.

5 comentarios:

Fenrisar dijo...
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el aguaó dijo...

Una bella y conmovedora estampa . Si leemos además tutexto... todo cobra un sentido especial.

Un abrazo.

fran dijo...

.. yo lo vi... y al señor canonigo tambien, pero no quise saludarlo puesto que iba enfrascado en una conversacion sobre los nazarenos de la Macarena, se lo iba comentando a alguien tambien pertrechado con camaras y atuendos de fotografo, y no quise interrumpir. Por cierto, ensordecedora la labor (siempre encomiable) de los operarios en la calle Laraña y alrededores.
La proxima vez que lo vea Sr. Canonigo si lo saludaré...

macarenodetriana dijo...

Precioso Canónigo, ¡quien fuera celador de Cruz de esa cofradia...!

Pepe Luis dijo...

Yo también me crucé con ellos, venían de encontrarse con la Esperanza, como yo había hecho un rato antes, pero yo ya me había despojado del ruan sapicado de cera y una ducha me había dejado como nuevo, al menos eso me creía yo, aunque el dolor de los nudillos me recordaba la noche en vela subiendo y bajando cirios al golpe de canastilla, en uno de los más secretos sonidos de esta ciudad.
Me encontré con ellos, padre e hijo, elegancia del nazareno de ruán y cansancio del pajecillo por la dura madrugada y recordé aquel pasaje del pregón de Luis Rodríguez Caso,(q.p.d.), y con la carta del padre nazareno de Burgos, pero al verlos marcharse todo quedo en un suspiro, el faldón del pajecillo cansado sobre el gregüesco federico me hizo volver a la realidad y es que si no enseñamos a nuestros jovenes las formas del ayer, esto de hoy de frente será sólo un bello espejismo que al verlo irse sera la muestra de lo que nos viene... rancio que es uno.