Olía a incienso. Era una especie de pincelada, el olor. Muy leve. Pero concentrada. Arraigada a los muros asaltados de historia. Como si la persistencia de las generaciones quemando incienso en aquella estancia hubiera dejado el olor en la memoria de aquellos ladrillos. Enseres antiguos. Fotos antiguas. La cúpula. Y de fondo la Giralda. Buen rincón para almacenar historia.
domingo, 1 de marzo de 2009
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