martes, 7 de octubre de 2008

LUZ DEL DIA


Te asaltaban las horas en forma de luz. Quebraron el silencio de tu oscuridad los rayos del sol. Tenía frío y sueño, mucho sueño. Poco a poco el último palio de la noche entrada en mañana se alejaba por una de tus puertas y los capirotes morados ya se convertían en historia.
Todo se estaba consumando y el dolor que provoca el paso del tiempo me llevó fuera de tus muros. Se levantaba un viernes santo nuboso. Y yo y mi soledad eterna íbamos a descansar un par de horas antes de volver a la calle Castilla. Mientras Justa y Rufina se iluminaban del día en el que murió el Señor.

2 comentarios:

Dama dijo...

¡que facilidad tienes para levantarnos el pellizco!

La gata Roma dijo...

Yo si que tenía sueño, y como en un sueño se alejaba la Virgen de las Angustias…
Lo bueno es eso, el consuelo de saber que aún queda un Viernes, a pesar de que todo se acabe…
Kisses