jueves, 13 de noviembre de 2008

ROMA II


Ahí lleváis un invento. Tampoco es el descubrimiento del fuego. Pero la bolsita azul evita que el olor a azahar de los alrededores de la catedral, se convierta en olor de excrementos de caballos. No se como lo veis. A mi me da que esta bien pensado. Eso si, los señores cocheros tendrán que vaciarlos en algún lado. Espero que si los ponen alguna vez; no lo vacíen donde suelen dejar sus botellines vacíos.

1 comentario:

Zapateiro dijo...

Pero aquí como vamos de puristas pues dirán que eso es un horror y que el caballo de toda la vida de Dios no ha necesitado de nada para hacer sus necesidades, que si se limpian bien las calles sobra. Y a los que vamos oliendo a zotal por todas las calles que nos den.