martes, 16 de septiembre de 2008

VIDRIERA


Coloreaba mis sueños un recuerdo. Aquel que llego de su rastro. Aquel que nació de una esperanza y voló sin consuelo una tarde de septiembre cuando el sol se recortaba entre las azoteas. El suelo dibujó tu recuerdo con las luces que filtraba una ventana.

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