jueves, 4 de septiembre de 2008

SONABA


A ti Albatros, te la debía hace días pero hasta hoy no he tenido fuerzas para escribirla.
Sonaba tu sombra a despedida. A recorrido inverso para los recuerdos. A miradas asaltadas de tristeza. A culmen de momentos sin paciencia. Sonó ronca la campana en la noche cuando te evaporaste una tarde de septiembre. Recién se acababa el verano y allá que fuimos a decirte adiós. Allá en tu manto de madera posamos lágrimas, tantas como recuerdos nos llevamos del amigo. Allá fuimos para que supieras que un quince sin ti ya no es un quince. Después bebimos por ti. Tanto que ya no recuerdo como acabamos. Aunque lo mejor fue reírnos recordándote. Lo mejor fue la media sonrisa asomada detrás de la espuma de la cerveza. Así te despedimos se que te hubiera gustado. Por eso así lo hicimos. Me niego a acabar esta entrada despidiendote porque gente como tu, nunca se van. A pesar de las malditas carreteras.

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