martes, 27 de mayo de 2008

ENAMORARSE


Debe de ser algo así como no poder parar de mirar a alguien o a algo, como despertarse recordando un gesto, una mirada, una luz, un rincón, algo así como una mañana de primavera en la que paseando te reencuentres con tu ciudad, volver a un rincón que desantendistes y en el que eres capaz de soñar con sólo mirar sus piedras, aquel sabor que se separó de ti una mañana de invierno y que vuelve a ti un tiempo después, o cerrar los ojos y ver su rostro mirándote y sonriéndote, eso creo que cuadra más con la descripción de ENAMORARSE, de esta Virgen no me enamoré, aunque desde que la vi por primera vez, cada vez que voy a la casa de hermandad en la que está, voy a su rincón, a decirle que me parece una preciosidad, aunque la mirada y la sonrisa que veo cuando abro o cierro los ojos sea otra.

6 comentarios:

herodes de la betica dijo...

Buenos dias. LLego a través de Glauca, y tengo que darte la enhorabuena por tu blog. Preciosa entrada, y más bella aún si cabe, la imagen de la Virgen. Le enlazo en mi blog, si no es inconveniente. Un saludo

Glauca dijo...

Cuando te he leido voy a su rincón he recordado que me ocurre algo parecido con una Imagen casi olvidada de una iglesia no muy lejos de casa.

el aguaó dijo...

Preciosa entrada querido Canónigo. Llena de verades y belleza. Sutil y exquisita.

Felicidades amigo.

Un fuerte abrazo.

El Caliz de la Canina dijo...

Cada sevillano tiene en su corazón una imagen que siempre guarda en la memoria ......

En fin la Canina seguirá cavilando .....

Pepe Luis dijo...

Hacia cuantos rincones olvidados, encaminamos nuestra mirada en nuestro discurrir diario, a veces es un azulejo en una calle, del Dios de la Ciudad quizás, que aparece en ese momento oportuno en que tanta falta hace cruzarse con su mirada, a veces es al pasar por ese portal de esa calle que bien sabes cual es, y te encuentras con esa fotografía que te recuerda aquella casa en la que te criastes, a veces es en ese lugar recóndito de esa Iglesia que conocistes de la mano de tu abuelo y le rezas esa oración aprendida y tantas veces musitada...Bendita sea tu Pureza...a aquella devoción que sin quererlo ni pretenderlo un día te legaron,o aquel momento que guardas siempre en aquella Capilla, ante esa obra de terciopelo antiguo y viejo oleo que se guarda en aquella vitrina, cuantas Salves le rezarían quienes nos precedieron, y cuantas Salves le dedican viejos cabales en días que no son señalados...
Una oración y un recuerdo por quienes aprendimos de sus manos estas devociones que se clavan tan dentro de nuestras almas.

Dama dijo...

Es la primera vez que vengo y me ha encantado la visita.
Volveré.

Un abrazo, Reyes.