Las que me trajeron los sueños y me respetaron las distancias. La mía y la suya, la suya y la mía. Aquellas que nos unieron en la distancia que nos separaron. El número 13 de mi alma. El único trece en el que mis sueños son sueños y no pesadillas. Las vírgenes que nos dieron esperanza y nos verán unidos para siempre cuando nuestra alma común se muestre en unas flores.
jueves, 19 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
A LA SOMBRA DE ROCÍO Ya ha llegado la Virgen de nuevo a su casa. Ya hemos vuelto de verla en la calle, este año que hemos podido allí hemos ...
-
Recuerdo de pequeño usar la palabra rancio, para aquellos alimentos que se habían echado a perder o que estaban a punto de hacerlo. ...
-
....y todo llega, otro poeta lo definió como, vivimos despidiéndonos continuamente, mientras el palio abandona el templo y sólo el preste q...
-
Foto: Fran Silva ( Mil gracias por la cesión aunque no sabía que era tuya, no sé porque se me vino a la memoria tus fotos de la Paz desde u...
2 comentarios:
"nuestra alma común se muestre en unas flores"...qué cosa tan bonita.
Un abrazo, Canónigo de mi arma.
Tus vírgenes y tus benditas madres...
Que ganitas de volver a pasear por la calle Adriani.
Publicar un comentario