Andaba la noche quebrada de penumbras, cubierta de senderos fabricados de cera y ruán; perdiste tu camino entre un bosque de cabezas que te miraban entre el frío y el cansancio de la madrugada.
Llevaste mi sueño prendido entre tus lirios mientras el día apuntaba por el oriente de nuestras vidas.
3 comentarios:
Esta madrugá me acordé de tí Canónigo, en un momento de foto. de esas de las tuyas.
Cuando iba de vuelta de nazareno, al pasar por Reyes Católicos con Zaragoza, me encontré con el Calvario; era ya muy de día, no recuerdo si incluso estaba ya el sol fuera, pero el contraste de la luz con la hermandad totalmente encendida era de libro.
Si hubieras estado allí hubieras sacado una foto para que se nos cayera la baba.
P.D. Que no quiere decir que la que está publicada sea moco de pavo.
Uno de los Cristos más impresionantes que tiene Sevilla. Me lo pierdo porque esa noche acompaño al Cisquero y su Bendita Madre.
Un abrazo.
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