martes, 9 de diciembre de 2008

FUE EN BELÉN


Allí estaba la mesa desierta. Corcho, arena, figuras, musgo,...., todo aguardaba para convertirse en escenario. Todo seguía ese ritual ancestral y emocionante que perdura ya unos ocho siglos. Se recordaban montajes de otros años. Se hacían crecer montañas de cartón y corcho. Y se ponía una rampa imposible para los Reyes. Pero no eran Magos, pues seguro que tenían sus trucos para bajar. Chimenea ardiendo para calentar la estancia. Luces. Niños. Animales. Pastores. Y el final el Niño. Tapado con un paño hasta que pase Noche buena como nos enseñaron cuando chicos esos que ya no están con nosotros. Esas cosas que nos enseñaron porque a Ellos se lo enseñaron igual. Se acaba el montaje. Ha durado un día. Se está cansado y ansiando una ducha. Pero con el alma llena por haber cumplido un rito.

5 comentarios:

La gata Roma dijo...

Y a mi que no me gusta la Navidad, pero ayer cumplí con el rito, y eso que mi Nacimiento (ya sólo pongo un misterio de figuras grandecitas) es más escaparate de Sierpes, que un pueblo judío…
Kisses

P.S. Sorry, Ismael no viene a Sevilla, pero tengo una amiga con nombre de protagonista femenina en el portalito, que bendita ella entre todas las personas que me quieren, me ha regalado las entradas para verlo en la ciudad de la Mezquita el jueves, así que nos queda carreterita a las dos escuchando al genial Serrano; sobre las canciones que comentas, ya te responderé en mi blog.

Maria Muffin dijo...

Me encanta montar el belén en la casa de mi abuela, el suyo es tan bonito...

Espero que esas tradiciones no se pierdan nunca.

Un beso

sevillana dijo...

Yo solo pongo el misterio que pinto mi madre hace ya muchos años, las figuras también son un tanto grandes pero me encanta.
Saludos

fran dijo...

Desde hace 3 años, mi Belén se ha convertido para mi en una obsesión, es de Playmobil, y me llevo todo el año buscando "clicks" y accesorios para hacerlo mas grande, ahora disfruto con el mas que cuando era un crio....

Sabor Añejo dijo...

La de veces que pienso yo que ya no están esos que nos enseñaron a montar el belén de niños... y me pregunto si mis hijos pensarán en mí cuando yo no esté y ellos enseñen a sus hijos (si los tienen, claro).

Saludos