Tenía un rinconcito guardado en la memoria para expiar las culpas de lo cotidiano. Un rincón donde no existía el tiempo. Un rincón donde todo era relativo. Un rincón donde los sueños te rodean. Un rincón donde no recuerdo. Un rincón donde amanece y atardeceres en una bella sinfonía de colores. Un rincón que siempre cubre mis lágrimas con esperanza. Decía Lope de Vega que el amor tiene fácil la entrada y difícil la salida. Eso lo cambié contigo, mi rinconcito. Un rincón que cada vez que me voy de tu vera. Siempre me esperas con el hogar encendido. Con ese hogar donde se fabrican mis sueños.
miércoles, 1 de octubre de 2008
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