Esto de estar de régimen tiene una cosa mala. Que cuando te encuentras una foto como esta. Sueltas mas babas que seis bolsas de caracoles. Estos son los pestiños de mi tía Mary. Una obra de arte que ahora mismo mientras la dieta venga de mi mano los veo más lejanos que la sensatez de George W. Bush. Cuando entran en tu boca la suavidad del hojaldre te transporta a un viaje espectacular. Por cierto los hace de azúcar y de miel.
4 comentarios:
Nada como los de nuestra querida Anacor.
Ojú Antonio, na más que a ti se te ocurre poner semejante obra de arte a estas horas ante nuestros ojos.
¡Qué mala leshe! ¡Qué hambre, coño!
¡Vaya tela marinera amigo Canónigo!, me recuerdan, más que a pestiños, empanadillas de mi bisabuela.
Un fuerte abrazo amigo.
Yo soy más de la miel, mira que me gustan los petiños, pero donde esté una torrija.
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