martes, 20 de enero de 2009

MADRUGADAS



Olía la madrugada a lluvia, Señor. Se rasgaban las nubes y yo las miraba como hace tiempo. ¿Recuerdas Señor?. Esta noche me han venido a la memoria muchas madrugadas. Muchas madrugadas siguiendo tu escorzo con mi cámara. Muchas madrugadas de insomnio pidiéndote ayuda. Muchas madrugadas Señor demasiadas madrugadas. Gracias Señor por el amanecer que me mandaste después de tantas madrugadas. Q. B. E.

4 comentarios:

Juanma dijo...

Por circunstancias que no vienen al caso, sólo he disfrutado de una (sí, solo una) madrugada en mi vida. Esa madrugá, en mi recuerdo, se multiplica, siempre son muchas...

Un abrazo, querido amigo.

Híspalis dijo...

Gracias a Dios he vivido 30 madrugadas seguidas. Parecen muchas pero para mi son muy pocas, muy, muy pocas...

La gata Roma dijo...

Nunca son demasiadas madrugadas, ni las de ordinario ni las Madrugás, no son demasiadas porque sin ellas el amanecer no tendría ningún sentido, tú lo sabes.
Kisses

el aguaó dijo...

De las mejores entradas que te he leído. Enhorabuena.

Un abrazo enorme.