viernes, 14 de octubre de 2016

ROBERT ALLEN ZIMMERMAN

Probablemente si hubieses nacido Roberto Abarzua Zumalacarregui, por aquello de que Minnesota está al norte. Y en el 41 en plena posguerra y en plena dictadura. Todo habría sido distinto. En esa época para tocar la guitarra y leer poesia, lo primero hubiera sido en Triana, lo segundo a escondidas. Habrías cantado con el nombre de Berto Gongora o algo así, porque dudo que Dylan Thomas y su diablo encarnado ni de coña habría llegado a la España de post guerra. Le habrías cantado a las gitanas de la cava, a los corrales de vecinos, a la Giralda, a la feria y al Cachorro..., te habrias ahorrado el pasar por el trago de que te den un premio nobel, y que tus compatriotas no lo entiendan.  Podría hacer que te arrastraras, flotando en el viento, los tiempos están cambiando...habrían sido frenadas en la censura. Malvivirias cantando en tablaos flamencos rodeado de güiris, apurando botellines de cruzcampo y fumando ducados al alba del puente Triana, cuando la niebla del invierno tardío envuelve Sevilla y sólo la silueta de la Giralda se adivina en el skyline del centro. Vivirías de tu guitarra, cerrarías la caseta de los penúltimos en la feria; y de noctámbulo vivirías la velá de Santa Ana y la del Cerro, y las cruces de mayo...rezzaré ante ti, tu que eres madre universal,..., Arco del Postigo, frontera de mi barrio del Baratillo,..., y tus letras serían costumbristas, y a veces confundidas por populares, porque lo peor de esta tierra es que te consideren hijo de ella. Y con suerte tu foto acabaría cerca de una pizarra donde se anuncian montaitos, o en camisetas en tiendas de la Alameda. Maestro, nacer Robert y no Roberto, nos permite ahora celebrar, que nada flote en el viento y que esas letras que tanto han significado para este que escribe ahora pertenezcan a un premio Nobel. Ole tu ea.

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