
Tarde llegaba la noche a su cita con las luces de la pasión. Atardecía despacio pero siempre de frente. Las luces se quebraban por García de Vinuesa y el ruán cada vez se volvía más oscuro. Templé mi mirada alrededor de aquellas enhiestas figuras que circulaban pausadamente por las calles. Pronto volverían a ser historia. Pronto aquellos nazarenos serían un recuerdo.
2 comentarios:
Lo dicho, da gusta entrar en tu blog...
"...Silencioso es el rito, no aprendido,
sino heredado, yéndole en la sangre,
pues los siglos se ven hasta en la forma
de sujetarse el antifaz al rostro...".
Rafael Montesinos
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