Venía siguiéndote desde la Iglesia de San Esteban, en ese improvisado recorrido de vuelta que hiciste todo seguido, sin adentrarte en Imperial, nunca te hice una foto acorde con tu calidad, todas de día iluminándose el oro de tu paso y sin resaltar esa calidad del dolor de tus espinas, así me crucé contigo cerca de la farmacia de la Puerta Carmona, cuando la cuarta luna del año casi alcanzaba su parasceve y el Domingo de Ramos agonizaba.
jueves, 20 de diciembre de 2007
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2 comentarios:
La luna juega un papel muy importante en tus fotos querido amigo. Aciertas siempre...
Un abrazo.
Que nazareno más desconocido el de las Penas! Con lo precioso que es, lo vencidito que está con la cruz y el dolor tan dulce que lleva.
Un beso mu fuerte guapo, de uno que fue tu costalero.
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