martes, 2 de abril de 2013

AUSENCIA DE BARATILLO

(Escrito el miércoles santo). Hoy daban igual los radares, Indiana y hasta el anticiclon...hoy no he tenido Baratillo. Los hombres a veces nos ponemos metas y aspiramos a ser felices. Cada uno como buenamente puede. Yo decidí hacer una ofrenda y me la aceptaron. Me tocaba cumplir. Buscaba el consuelo en las fotos, en rincones q nunca habí­a pisado. La prorroga de Baratillo llegaba con el Carmen por la Alameda. Miraba mis calcetines, eran marrones, no negros, y estaban dentro de mis zapatos y sin marchar de albero. El nudo de la garganta comenzaba a apretarse. Era demasiado extraño, ver aquellos nazarenos rojos brillantes que sólo había visto en fotos. Transcurrían las horas, ahora estaría en el Santo Angel, ahora la Campana. Tenía que llorar y lloré. Poco antes de que mi Caridad llegara a la Campana. Por la Avenida les llegó la lluvia y volvimos para casa antes de que mi cofradía se cruzara en mi camino. Ofrenda cumplida ojalá el año que viene pueda acompañaros...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Promesas no son promesas si no cuesta lo ofrecío hermano. Un abrazo fuerte y tranquilo que el año que viene estarás en tu sitio; si Dios quiere te quedan decenas de Miércoles Santos. Antonio Bonachera