jueves, 6 de agosto de 2009


Debió de ser el insomnio salpicado de calor el que me trajo tu leve sonrisa. El que me sirvió en bandeja ese gesto mitad pesadumbre mitad alegría que renueva la Esperanza entre los tuyos. Hace meses que te debo una visita, aunque aún se me estremece el alma de recordar la última vez que fui a verte a principios de año. Pronto iré a visitarte, pronto...

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