domingo, 22 de octubre de 2017

La Dama del Carmen


La belleza, como el dolor, hace sufrir. (Thomas Mann)

Tenía el día tintes festivos y allá que fuimos a la ciudad hermana de Jerez. La celebración del Voto Inmaculista llenó sus iglesias de besamanos marianos.
Ocasión ideal para llegarnos a verte, Madre.
Esa hermosa Dama triste que reina entre los carmelitas. Que más da como llegaras o de donde vinieras. Pareces nacida en Jerez y criada entre tus frailes.
Allí permanecimos un rato a los pies de tu hijo alanceado y otro rato prendido de tus lágrimas.
Tus hermanos nos hicieron en su tiempo del redil marrón de tus pasos. Y ahora cada visita a Jerez pasa por ir a verte.
Iban y venían por las calles cercanas personas de besamanos en besamanos, a veces algunos entraban a verte. Y allí seguíamos prendidos de tu pena.
La tarde del sábado durante un rato nos sentimos lanceros de Jerez e incluso pudimos abrazar a nuestro querido Alberto. Cuando nos íbamos mi Lola miró hacía atrás y dijo "se queda sola", nos volvímos con la alegría penosa de haberte visto llorar. Hasta pronto Madre.

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