jueves, 9 de marzo de 2017

SEVILLA, LA CIUDAD DEL AGLOMERADO


Ayer hablando con mi compadre en uno de esos mediodías de tasca y tanques helados, me explicó porque los palcos tienen que cambiar sus partes de aglomerado de un año para otro. Ese aglomerado que según mi compadre está compuesto de lascas de madera y cola prensada, más algún que otro material para darle cierta consistencia. Esto según mi compadre explicaba que fuera necesario variar cada cierto tiempo los tableros de determinadas partes.
Está teoría de mi compadre sobre los palcos, sería aplicable a tantas partes de esta ciudad...
Se pone un carril bici pero no se hace pedagogía de los peatones a los ciclistas, de los ciclistas a los peatones, de ciclistas a conductores y viceversa. Todos tienen razón y nadie a la vez.
Los veladores y los que miccionan por las calles, tema recurrente para la oposición municipal (sea cual sea), van y vienen según demanda, lo de la micción es complicado en una ciudad en la que no hay urinarios públicos pero vamos que ese sería otro tema.
Pero vamos que dentro de nuestras cofradías no estamos exentos de esa superficialidad, de esa interinidad que nos lleva a que estemos aplicando formas y maneras que caducan cuando pasa el tiempo.
Seguimos siendo la ciudad del aglomerado del parche para aguantar de manera momentánea.
Y más cuando los que de toda la vida se han dedicado al progresismo en esta ciudad se dedican a temas inocuos pero llamativos para salir en la prensa.
Así seguimos adelante conviviendo subidos en el aglomerado, el de la bici, el del capirote, el del coche de caballo, el del velador, el que quiere cambiar el escudo, el del Sevilla, el vegano, el del Betis, el del chicharrón, el del perro, el que pisa la mierda de perro, el runner, el rociero...,esperemos que mi compadre se equivoque y el aglomerado dure mucho más que el de los palcos.