viernes, 3 de marzo de 2017

EL REFLEJO DE DIOS


A veces la vida se presenta errónea. A veces parece que nunca amanecerá. A veces la lluvia del día a día cae tan fina que cala hasta los rincones más internos del alma. Hoy es primer viernes de Cuaresma y de Marzo, de una cuaresma extraña y que aún me tiene aturdido. Hoy sería el día de tomarnos la torrija en los estepeños y después acudir contigo, nazareno primitivo a ver a tu Cristo en besapiés. Y allí en el compás charlar de lo que empieza a fraguarse en cada iglesia de esta ciudad. Hoy te echamos en falta compañero, alguna vez me dijiste lo mejor del Señor es que está en todas partes y todo lo ve. Y siempre me contabas aquello de que cuando menos te lo espera aparece su foto en el calendario de una pescadería para recordarte que siempre estará en tu vida. Querido Alberto aquí seguimos remando al viento, tratando de que la vida no nos sobrepase y volviendo a tu iglesia para estar cerca de ti el primer viernes de marzo. Sigues de eterno antonino con tu palermo blanco caminando por el cielo y como bien decías. El Señor aparece en cualquier parte.

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