miércoles, 7 de diciembre de 2016

LA PELUSA DEL OMBLIGO


Viajar vuelve a los hombres discretos. - Miguel de Cervantes-

Antonio notó como aquel día Sevilla se levantaba de unos días de lluvia y parecía saborear el sol como si fuera Dublín. Después de pasar una semana por tierras de Castilla y León había almacenado todo tipo de imágenes sobre la nueva imagen sagrada que se estrenaba en la Sala Capitular Baja del Ayuntamiento, imágenes que habían llegado hasta su terminal de telefonía móvil. Demasiado desnudo, muy atrevido para mi gusto, a mi no me gusta criticar pero que Cristo más feo, está desproporcionado..., este fijo que es para cambiar el de Buiza, pues no pega porque el romano delantero iría muy bajo..., ya se sabe si tienes a este periodista de tu lado dirá que eres Miguel Ángel, pero tienes que pertenecer a su lobby,...,las voces de la Ciudad, de esa ciudad inhóspita y envidiosa que reúne lo más granado de cada campo para practicar la crítica "constructiva" de una bomba atómica.
Con la predisposición de ver una nueva imagen de Cristo sin más accedió al Ayuntamiento y allí se encontró una imagen poderosa y dolorida, un Cristo que llama a la piedad y a la fe en quien soportó tormento para librarnos del pecado, porque de eso va esto, de fe en Cristo. Las imágenes sagradas se regulan ,creo recordar, en el Concilio de Nicea para adorar a Dios a través de ellas y a fe mía que aquel Cristo llamaba a la oración. Lo demás, el paso, la banda, los lobbys,..., sólo sombras y ceniza que diría Próximo mientras los pretorianos le clavaban las gladius por la espalda, poco hemos evolucionado en eso.

Ver a un invidente ayudado por el autor tocando al Cristo le terminó de convencer, esta ciudad, su ciudad tenía un hermoso ombligo aunque a veces le saliera alguna pelusa.

1 comentario:

Oscar Lopez Garcia dijo...

Magnifica cronica y mejor estampa,que lo explica todo.