sábado, 5 de marzo de 2016

A FERNANDO CARRASCO...

Aquí estamos compañero, ya ha entrado una madrugada nueva de Cuaresma y sigo con el alma encogida desde que sé que ya no estas. Sigo pensando en nuestra cita mañana a las 10. Y ahi no podremos hablar de tapas, teníamos una visita pendiente al bar Zapico. Tampoco podremos hablar de Musonda y de las elecciones del consejo, y que si Ignacio Pérez o José María Cuadro, arreglaran la Madrugá. No compañero porque ya te has ido, aunque no lo sienta así. Desde aquellas puertas del Principe al sol mirando el escaparate de las vanidades sevillanas, al rinconcito del Arturo,..., a quien le voy a contar ahora cuando descubra un menudo bueno, o quien me va a despertar a diario con ganas de vivir. Nunca pensé que tu me ibas a hacer llorar, porque siempre me hiciste reir. Así que cuando curemos este navajazo, empezaremos a recordarte sonriendo...Te has ido en el prólogo del gozo, hoy he visto tu nombre donde nunca quisiera haberlo visto, en una de las Marías de Guadalupe, el lunes Santo volveras a la Campana. También quiero que sepas que la exposición que la próxima semana vamos a inaugurar Fran Silva, Zamora, Ubeda y yo en el Mercantil, irá dedicada a ti. No me tengas en cuenta si no me ves mañana en San Bernardo, no tengo cuerpo para ver tu caja. No quiero ni pensar en Libia y en tus hijos. No quiero Fernando asumir que te has ido. La noche se está poniendo fría, aquí en nuestra Sevilla Este, está cayendo una niebla espesa,..., ya hace 24 horas de tu partida y no Fernando, no quiero asumirlo aún. Me quedo con aquel día en el cateca, iba a contarte cosas de Roma y acabamos bebiendo cerveza con Enrique Casellas y hablando de cofradías. Duele demasiado despedirte. Donde quiera que estes ve informándote de las tascas buenas para cuando nos toque subir. Hasta siempre Fer. Aquí un amigo.

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