jueves, 6 de octubre de 2011

CHRISTUS

De en medio de una madrugada oscura, surgió tu cara de la penumbra. El angulo de tu brazo muerto, dividía una foto que aun llevaba impregnado el olor a tierra mojada de un jueves santo lluvioso. Por un rato olvidé el paro, la boda de Doña Cayetana y hasta el FMI se bajó de memoria. Una memoria habitada por mi Cristo muerto. Fuera la vida seguía corriendo.

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