lunes, 22 de marzo de 2010

CAUTIVA DE LA PAZ


(PUBLICADO EN SMS(EL MUNDO) 16 DE MARZO DE 2010)
Pongamos que se llama Lola. Pongamos que se casa este año. Pongamos que se ha acercado a besar la mano de Jesús de la Victoria antes, pongamos, de ir a probar el menú de su boda. Pongamos que será en junio. Pongamos que mientras siente la dura suavidad de la madera en sus labios, siente cómo un escalofrío le zarandea el alma. Pongamos que piensa en su día; en el más feliz. Y pongamos que le pide que lo sea de verdad, ese y los que están por venir. Pongamos que en ese beso ha quedado sellado su compromiso con su propia paz; la de su conciencia. Sobre las telas de damasco, la silueta de su fe se recorta en la sombra de un Dios real, de carne, que acude a su encuentro para rubricar el pacto de felicidad. Pongamos que se llama Lola.

2 comentarios:

Humilladero y El Mirador dijo...

Le pongas lo que le pongas, sobresale el sentimiento...

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

dónde andas, que no se te ve ni se te lee, me estaba preguntando yo.
Ya está contestado en inmejorable compañía.
Un beso para Lola y un abrazo para tí. Hasta pronto

ACUEDUCTO

Metáfora perfecta de la vida. Luces y sombras que escapan. Luces y sombras sobre nosotros, sobre nuestra existencia. Felicidad efímera de...