domingo, 9 de junio de 2019

Encogido

Domingo de Pentecostés, no escribo para dar pena, demasiadas cosas malas hay en este mundo para que un simple tendón roto pueda elevarse a la categoria de tragedia. Aquí estoy encogido Rocío, aquí estoy recreando ese día que ya mismo cuando hayas llegado a la iglesia de la Asunción, iremos si tu quieres con mis muletas a darte gracias.
Gracias Rocío porque aquella caida no fuera más que una rotura de tendón que sólo se quedara en eso, por la fuerza que le has dado a los que tengo alrededor, a mi Lola, a mi Hermana, a mis Padres y Suegros, amigos, familiares,...,para no dejarme caer otra vez.
Protege también a Maika por llevarse mi medalla con la Chiquitita. A los sanitarios que me llevan y llevaron...gracias Rocío por todo el que me has hecho sentir en modo de mensaje o llamada, por el Truji, Julio, Zamora, Sebas, Pedro...., y tantos y tantos que me han enviado un sonido, una foto o un video para sentir más cerca lo que tanto quiero y añoro.
Este año Coria, la calle Castilla, los escalones de Villamanrique, el Quema, el Charco y tantos y tantos rincones que cada año me cargan de vida los he sentido en mi teléfono postrado en mi sillón.
Por eso Rocío aquí sigo pidiéndote por tanta gente..., porque no soy nadie sin los que tengo alrededor.
Y sueño con visitarte
si tu mirada me acerca
una mañana de agosto
apoyado en mis  muletas.
Porque Madre mía sin duda lo que más echo de menos y más encogido me tiene es no haberme agarrado a esa reja bendita, allí donde todo empieza y acaba. Al forjado hecho de corazones y plegarias. A esa cerca desde donde tu mirada abarca a todo el que llega. Gracias Rocío voy a seguir echándole paciencia, te veo cuando tu mandes. 

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