sábado, 10 de octubre de 2015

PEPE RUESGA

A veces quiero pensar que la muerte no existe, cuando casi lo consigo, apareces de nuevo ha recordarlo. Amaneció el sábado gris, muy gris. Preparando el viaje a Jerez, me llegó noticia de tu partida. Pepe ha muerto. Contundente y dolorosas las letras de Pepelu, pesaban demasiado. Recordé ensayos en el descampado donde ahora está la Ronda del Tamarguillo. Tiempos de boina azul y gala roja al hombro izquierdo. Todavía recuerdo lo que me dijistes el primer día que cogí el trombón(yo iba a ser el primero en la Redención) y sigo aplicandolo a la vida, como me dijiste. Salimos por la SE—30 mientras te escribo. Afuera llueve. Como aquel año que nos llovió en la Cruz de guía de San Roque y cruzamos el centro a toque de tambor bajo la lluvia hasta la Anunciación. Eran otras semanas santas, sin móviles, sin CECOP..., el jefe de banda era como un suplemento del padre. Nos llevabas adelante de manera sutil pero efectiva. Se ha ido Pepe, aquel que preguntaba por mis notas a su vecino, profesor mio. Hacia mucho que sólo sabia de ti por Mariano, ese hermano mayor que llevabamos delante en las trompetas, con el Vela y este que os escribe el triunvirato del 60( por el tamaño de la boina), trataremos de cuidar de él, Pepe, como tu nos enseñaste. Dejas en el alma el vacio de un tiempo en el que muchos nos formamos a tu lado como personas, que eso iba antes que la música. Descansa en paz.

1 comentario:

Santiago Candón Morales dijo...

Gracias Antonio por dibujarme una sonrisa en este día tan sombrío. Con tus palabras vinieron a mi mente muchos recuerdos felices entre ellos ese que comentas...Un grupo de muchachos desfilan a paso ordinario desde la Cuesta del Rosario hasta la Anunciacion, cayéndoles la del pulpo pero con el pecho henchido de orgullo con su Comandante jefe, Pepe, al frente. Qué buenos tiempos.