lunes, 18 de febrero de 2013

ALEGRIA EN EL VIACRUCIS

Creo que fue Goethe quien pedía luz, más luz antes de morir. Quizás sea esa luz la que ha faltado para iluminar este Via Crucis que empezó viciado y acabó en sainete de los Quintero. A las especificaciones técnicas excluyentes para el cofrade raso, Catedral cerrada, Avenida aforada, se unió una ceremonia de la confusión. Ahora pasos, ahora andas. Ahora por aquí, ahora por allá. 14 pasos nada menos, nos saltabamos de un plumazo un via crucis que acaba en resurrección. No se puede hacer en otra época, los via crucis atemporales son en Madrid. Y llegó el día. El más Berlanguiano que he vivido en las cofradías. El sábado previo algún hermano mayor contemplaba la posibilidad de llevar su Cristo en traslado anual a sus cultos. Aunque al día siguiente voto que SI a la salida. Delegados de día que estaban en la función de su hermandad mientras los hermanos mayores se reunían. Hermanos mayores que faltan a su palabra para quedar bien y cuentas de twiter primerisimas de la ciudad que daban por hecho la suspensión cuando aún alguna junta permanecía reunida.Y llegó Torreblanca y puso su paso en la puerta aunque se había dado la palabra de que no se movería en caso de no salir, y su hermano mayor dedicó unas palabras que quizás no debió de decir en caliente. Pero bueno quitando la desobediencia quizás por sus circunstancias, tampoco pasaba nada por desobedecer una pizca. Ya lo han hecho y tampoco veo tan grave que pusieran su paso en la puerta, más cuando se cargan las tintas con ellos y quizás no fue la única que lo contempló. Y empezó a llover, un ratillo; aunque los meteorólogos son eso, no magos. Y el acto se celebró con unas vallas quizás demasiado alejadas y con un Pastor que por fin estuvo con nosotros, y que conste que ese "por fin" no es recriminatorio sino de alegría de la oveja que encuentra la senda. Esa alegría que falta entre los cofrades, aunque esto de la Semana Santa sea algo muy serio.

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