sábado, 9 de octubre de 2010

CORTAZAR Y LOS RECUERDOS


Las veces que me crucé en tu camino. Las veces que llenaste de Rayuelas mi entorno. Siempre rebuscandome, siempre persiguiéndote. La última en el barrio de la feria, en una callejuela desdentada y pestilente. Una callejuela de jueves; tal vez pronto te lea, o tal vez siga viviendo en tu cercanía y tome los cafés pensando en esa Maga que a veces me cuentas.

1 comentario:

Rosa G Perea dijo...

"Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca
y entonces jugamos al cíclope,
nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan,
se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran,
respirando confundidos, las bocas se encuentran
y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios,
apoyando apenas la lengua en los dientes,
jugando en sus recintos, donde un aire pesado va y viene
con un perfume viejo y un silencio.
Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo,
acariciar lentamente la profundidad de tu pelo
mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores
o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura.
Y si nos mordemos el dolor es dulce,
y si nos ahogamos en un breve y terrible
absorber simultáneo del aliento,
esa instantánea muerte es bella.
Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura,
y yo te siento temblar contra mí como una
luna en el agua..."

Siempre, siempre Cortázar.

Bien visto, Antonio, bien visto.