domingo, 25 de mayo de 2014

MAREA DE ESPERANZA

Yo no soy macareno. A mi no me subieron cuando pequeño a las columnas del atrio para verte entrar. Yo era más de la puerta de la Estrella y el otro cachito de Esperanza que riega la vega de Triana con su hermosura. Yo no se lo que es una función de septenario en la Resolana y nunca estuve en un turno de vela de tu besamanos. Mis recuerdos macarenos no van más allá de aquella madrugada sentado en un bordillo de la Campana viendo tu manto girar hacía el Palquillo, venciendo al sueño, mientras la banda sonaba a Esperanza Macarena, esa marcha que iría conmigo de la mano a cualquier parte.Años de separación entre tu y yo Madre, por aquello que te conté. Hasta que volvimos a encontrarnos, hasta que me traiste macarenos que si sabían sentirte como yo no había tenido oportunidad. Y empezaste a meterte Madre mía en ese rinconcito entre mi piel y mi corazón. Allí donde se habla con Dios a traves de ti. Hasta que llegó mi amigo Alberto que cerca tuya debe de andar, que hasta para morirse fue macareno. Y con él aprendí lo que llevaba en su memoria macarena. Te lo llevaste para tenerlo cerca. Pero él reconquistó a este macareno que te escribe, este macareno criado en Triana y asentado en el Arenal que no puede reprimirse al verte tan guapa en tu paso. Desde aquella caja de membrillo donde mi Madre guardaba sus hilos, hasta el día de ayer, tu y yo hemos vivido mucho Madre mía. Sólo pedirte por los que me quieren, y por los que no, que también son hijos tuyos...

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