jueves, 3 de octubre de 2013

LOS RINCONES PERDIDOS

"¿En qué hondonada esconderé mi alma para que no vea tu ausencia que como un sol terrible, sin ocaso, brilla definitiva y despiadada?." Jorge Luis Borges El tiempo, el inexorable paso que nos hunde y nos arregla. Sin más del polvorón al bañador pasando por el capirote de ala ancha que diría mi querido Gómez. Ese paso del tiempo que en Sevilla se mide por festivos y por ausencias. En este correr de días nos dejamos fuera de la vista, la ciudad.Rincones que con el paso del tiempo se van deteriorando y casi ni les prestamos la atención que deberiamos. Los juncos se anclan en nuestra memoria, en esa memoría que guarda una imagen. El reflejo perfecto que se guardó en una diapositiva y que el paso del tiempo y la desidia nos quitó de la vista.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Antonio ¡cuánto nos hace sufrir la memoria que recogieron nuestras fotos¡