jueves, 5 de enero de 2012

LA NOCHE QUE GASPAR PERDIÓ SU ANILLO

Tenía la mirada perdida. Ni su magia le servía para sentirse bien. Había extraviado su anillo. Ese que su padre le legó justo antes de avanzar hacía Belén en busca de su destino. Secó una lágrima que recorría su pómulo. No podía haber perdido su anillo. ¿Donde habría sido?. Pensó y pensó. Hasta que recordó que lo echó en falta llegando a Córdoba. Tenía que haber sido en Sevilla. Esa Ciudad le tenía maravillado. Su maltrecha memoria le recordó como su anillo le venía grande y lo dejó en casa de una niña llamada Elena en Sevilla Este. Antes de que amaneciera volvió a parar el tiempo con ese mágico reloj que usan los Reyes para poder acabar su trabajo, y volvió a casa de Elena. El anillo había quedado atrapado dentro de una caja de un regalo. Gaspar decidió dejarla cerrada para no estropearla. Decidió dejarle una carta. Donde le pidió por favor la devolución de la joya. Cuando en la mañana de Reyes Elena leyó su carta, se apiadó del buen Rey, he hizo llegar hasta este blog su historia, para que su Majestad pudiera recuperar su anillo....Y lo recuperó.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El bocoy del Rey Gaspar.
Los bocoYES de los reYES.
El bocoy está en el convoy.
Los bocoYES están en los convoYES.

ACUEDUCTO

Metáfora perfecta de la vida. Luces y sombras que escapan. Luces y sombras sobre nosotros, sobre nuestra existencia. Felicidad efímera de...