viernes, 16 de diciembre de 2011

EL COLOR DE LA ESPERANZA

(A mi amigo Alberto Q.E.P.D. y a mi Lola la dueña de mi Esperanza) Saturado de leyes que se amontonaban en mis neuronas colgando como estrellas de un árbol de Navidad neuronal. Salimos de casa cuando aún el día no había despuntado. Salimos mi Mujer y yo a encontrarnos con la Esperanza. Con eso que tanto falta en estos días y que poco a poco va creciendo de la Macarena a Triana, de San Martín a San Roque, de la Trinidad a la Juncal. Una advocación que debería existir en cada barrio, en cada iglesia, en cada corazón... Y allí nos la encontramos, sola, acompañada de tantas y tantas peticiones, de tantos sueños...He de reconocer que el impacto visual me tuvo un rato sin saber que hacer con esa máquina que parecía quemarme entre las manos. Miraba sus ojos, miraba sus manos descoloridas de besos que acompañaban sueños y peticiones. La Esperanza debería de mover el mundo. Iba pidiendo algo de suerte para esas oposiciones que tan cerca tengo y al final pedí por lo verdaderamente importante, por la salud de los que me quieren. Al fin y al cabo llevo 39 años sin nómina pero no podría estar ni un segundo sin mi gente. Miré a mi mujer que extasiada seguía llena de Esperanza. Ambos nos fuimos de su cercanía impactados de haber sentido como se cargaba nuestra alma de Esperanza. Cuando salimos por San Luis miré a mi Lola y no podía dejar de sonreir.(gracias Alejandro).

3 comentarios:

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Seguro que Ella, aunque no le hayas dicho nada, sabe de tus necesidades y lo tendrá en cuenta. ¿A que madre, o Madre, hay que decirle nada para que lo sepa todo?
Un abrazo Antonio.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Seguro que Ella, aunque no le hayas dicho nada, sabe de tus necesidades y lo tendrá en cuenta. ¿A que madre, o Madre, hay que decirle nada para que lo sepa todo?
Un abrazo Antonio.

Anónimo dijo...

Seguro que Ella te echará una amno. Y espero también que mi Alberto (el Ultra) te acompañe ese día. El beso más grande del mundo para ti y para tu Lola. Ana

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