Pae Oxala llegó al escaparate de aquella tienda de Sevilla una mañana de marzo que olía a azahar , a tostada y café. Estaba hecho de escayola y pintado con vivos colores y era principal su figura entre los Orishas. Entre sus brazos abarcaba la tierra, los hombres y sus vidas. Aquella mañana empezaron a pasar personas cubiertas y con grandes túnicas blancas. Sonó música lejana, olía a incienso quemado la gente se agolpaba, algo muy grande debía de estar pasando no muy lejos de allí.
2 comentarios:
Hay sitio pa to er mundo. No empujá que la barra es larga.
Si, algo bien grande debería estar pasando cerca, me hago una idea..
Kisses
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