miércoles, 14 de abril de 2021

LA ÚLTIMA PRINGÁ


 Extraña sensación la de decir que tienes que ir a un bar a comerte un montaito antes de que cierre el domingo y que el camarero descendiente de aquellos jándalos que trajo el Siglo XX te diga. "Al domingo no llegan". Y a pesar de tener la comida en casa, el miércoles 14 de abril, el aperitivo fue la pringá de la Bodega San José, vulgo "el Punto".

En un Arenal que aguardaba el si o el no a los toros. Unos toros que en el Punto ya no verán, si al final llegaran.

Cuando llegó Nicolás(el camarero) con los montaitos dijo una sentencia lapidaria. "Hoy se acaban, sólo quedan dos más".

El mismo día que se hablaba de Astra Zeneca y de Jansen con esperanzas negras, en el Arenal se extinguía la Pringá.

No voy  a apelar a la pena negra de aquellos que se paran a escribir de la Ciudad en actualidad como si fuera una sevillana del Pali, pero hoy me sentía mientras acababa aquel montaito que tantas veces me comí como el que se come un costillar de rinoceronte blanco. Algo en extinción. Algo que no volverá. Ya no habrá cerveza a la ligera cuando el Baratillo se traslada. Y en una adaptación del río de Heráclito no volveremos a comer el montaito de pringá de la misma manera. Al igual que el nunca te bañas en el mismo río, nunca te comerás el mismo montaito de pringá.

Hoy los montaitos sevillanos tienen una baja sensible. Descanse en paz la Pringá del Punto

1 comentario:

José Luis dijo...

Mucho tiempo, Antonio. Espero seguir con estas lecturas. Al menos hasta que se vayan los malos vientos. Saludos.

LA ÚLTIMA PRINGÁ

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