
Y es que así nos solíamos llamar por tantas y tantas cosa que tu y yo sabíamos que nos hermanaban. Hoy me he ido a enterar de que me faltas más o menos cuando tenía que estar transcurriendo tu misa en el tanatorio. Ay Chema, nos dejas sólos porque siempre era importante encontrarte al final de un teléfono, o cruzarme contigo en algo cofrade y hablarnos. Y darnos un abrazo verdiblanco. Y hablar de los Javieres y de la Virgen de Todos los Santos, mientras te contaba los pocos cotilleos cofrades que este que te habla sabe a veces. Ay Chema aun recuerdo un pregón en la Salle y la de veces que me diste las gracias por fotografiarte; cuando el agradecimiento era el mio por tener a un amigo como tu. No pasará un martes santo ni un partido del Betis sin dejar de recordarte. Descansa en paz hermano y reza por nuestras Almas, que nosotros rezaremos por la tuya.
1 comentario:
UN MILLON DE GRACIAS POR TU DEDICATORIA, A NUESTRO CHEMA, EN TU BLOG. UNA HERMANA JAVIER.
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