Se cerró la noche en pasión y en recuerdos. Aquel día al final no había llovido. Y llegó con tiempo a la capilla. La ciudad estaba fría, muy fría. Y siguió pensando todo su camino y rezando y recordando mientras la luna de polvorón empezaba a recortarse.
1 comentario:
Eso de la luna de polvorón te ha quedado para comérsela. Continua inspirándonos...
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